Psicología Perinatal
Psicología perinatal: apoyo emocional en fertilidad, embarazo, posparto y duelo perinatal. Presencial, con tu bebé si quieres, u online.

- ✓Psicólogas sanitarias colegiadas
- ✓Sesiones de 50 min · 65 €
- ✓Presencial u online
- ★★★★★5,0 en Google
¿Qué es la psicología perinatal?
La psicología perinatal acompaña la salud emocional desde el deseo de tener un hijo hasta los primeros meses tras el nacimiento. Incluye la búsqueda del embarazo, la gestación, el parto, el posparto y el duelo perinatal, para madres y también para padres.
Es una etapa intensa: cambian el cuerpo, las rutinas, la pareja y la forma de mirarte. Hay ilusión y ternura, pero también cansancio, dudas o tristeza.
La terapia es un espacio para hablar de todo eso sin minimizarlo ni poner buena cara.
Cuando la etapa no es como esperabas
Son emociones que necesitan un lugar, no un juicio.
A veces el camino hacia la maternidad o la paternidad no es sencillo. Pueden aparecer dificultades para concebir, pérdidas gestacionales, partos complicados o una sensación de desconexión con tu cuerpo o con el bebé.
Otras veces simplemente notas que algo no encaja: te cuesta reconocerte o disfrutar como imaginabas, aunque «todo parezca ir bien».
Nada de eso te hace peor madre o padre. Son emociones que necesitan un lugar para entenderse y cuidarse.
Situaciones que acompañamos
- 01Ansiedad o miedos en el embarazo o el posparto
- 02Dificultades para concebir o reproducción asistida
- 03Duelo por una pérdida gestacional, perinatal o neonatal
- 04Miedo al parto o un parto anterior difícil
- 05Cambios en la pareja tras la llegada del bebé
- 06Dudas en el vínculo con tu bebé o en tu nuevo rol
Cuándo pedir ayuda
- Si te sientes sobrepasada o desconectada tras el parto.
- Si aparecen culpa, tristeza o vacío que no se van.
- Si la ansiedad no te deja disfrutar del embarazo.
- Si has vivido una pérdida y necesitas elaborarla.
- Si la búsqueda del embarazo se está haciendo cuesta arriba.
Terapia perinatal, presencial y online
Te ofrecemos un espacio para entender lo que estás viviendo, cuidarte y encontrar formas más amables de acompañarte, antes, durante o después del embarazo. Puedes venir a solas, en pareja o con tu bebé; lo decidimos según lo que necesite cada proceso.
Las sesiones duran 50 minutos, en el centro o por videollamada, algo muy práctico durante el posparto.
- Sesiones de 50 minutos
- Semanales al principio
- Presencial u online
- 65 € individual · 80 € pareja o familia
Cómo empezar
- 01
Escríbenos
Cuéntanos por WhatsApp en qué momento estás y buscamos un hueco, presencial u online.
- 02
Primera sesión
Nos cuentas qué estás viviendo y qué te preocupa. Puedes venir con tu bebé si lo necesitas.
- 03
Un plan para tu etapa
Definimos contigo los objetivos, la frecuencia y si conviene que participe tu pareja.
- 04
Te acompañamos
Revisamos el proceso cada cierto tiempo y lo ajustamos a los cambios de esta etapa.
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¿Qué es la psicología perinatal?
La psicología perinatal acompaña la salud emocional desde el deseo de tener un hijo hasta los primeros meses tras el nacimiento. Incluye la búsqueda del embarazo, la gestación, el parto, el posparto y el duelo perinatal, para madres y también para padres.
Es una etapa intensa: cambian el cuerpo, las rutinas, la pareja y la forma de mirarte. Hay ilusión y ternura, pero también cansancio, dudas o tristeza.
La terapia es un espacio para hablar de todo eso sin minimizarlo ni poner buena cara.
Cuando la etapa no es como esperabas
Son emociones que necesitan un lugar, no un juicio.
A veces el camino hacia la maternidad o la paternidad no es sencillo. Pueden aparecer dificultades para concebir, pérdidas gestacionales, partos complicados o una sensación de desconexión con tu cuerpo o con el bebé.
Otras veces simplemente notas que algo no encaja: te cuesta reconocerte o disfrutar como imaginabas, aunque «todo parezca ir bien».
Nada de eso te hace peor madre o padre. Son emociones que necesitan un lugar para entenderse y cuidarse.
Situaciones que acompañamos
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- 02Dificultades para concebir o reproducción asistida
- 03Duelo por una pérdida gestacional, perinatal o neonatal
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Cuándo pedir ayuda
- Si te sientes sobrepasada o desconectada tras el parto.
- Si aparecen culpa, tristeza o vacío que no se van.
- Si la ansiedad no te deja disfrutar del embarazo.
- Si has vivido una pérdida y necesitas elaborarla.
- Si la búsqueda del embarazo se está haciendo cuesta arriba.
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¿Qué es la psicología perinatal?
La psicología perinatal acompaña la salud emocional desde el deseo de tener un hijo hasta los primeros meses tras el nacimiento. Incluye la búsqueda del embarazo, la gestación, el parto, el posparto y el duelo perinatal, para madres y también para padres.
Es una etapa intensa: cambian el cuerpo, las rutinas, la pareja y la forma de mirarte. Hay ilusión y ternura, pero también cansancio, dudas o tristeza.
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Otras veces simplemente notas que algo no encaja: te cuesta reconocerte o disfrutar como imaginabas, aunque «todo parezca ir bien».
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Cuándo pedir ayuda
- Si te sientes sobrepasada o desconectada tras el parto.
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- Si la ansiedad no te deja disfrutar del embarazo.
- Si has vivido una pérdida y necesitas elaborarla.
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Psicólogas sanitarias colegiadas con formación en psicología perinatal: fertilidad, embarazo, posparto, vínculo y duelo perinatal.
Elige con quién empezar y escríbenos por WhatsApp, o déjanos ayudarte a elegir.
Leire BasañezPsicóloga SanitariaNº col. P-03018Atiende en C/ Colón de Larreategui, 26Pedir cita con Leire
Irati ArtetxePsicóloga SanitariaNº col. BI06250Atiende en C/ Colón de Larreategui, 26Pedir cita con Irati¿No sabes con quién encajas?
Cuéntanos qué te pasa y te orientamos hacia la psicóloga cuyo enfoque mejor encaje contigo. Si en algún momento no conectas, buscamos otra opción sin que tengas que justificarte.
Descubre con quién encajas →
Leire BasañezPsicóloga SanitariaNº col. P-03018Atiende en C/ Colón de Larreategui, 26Pedir cita con Leire
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Descubre con quién encajas →Qué trabajamos en la terapia perinatal
Preguntas frecuentes sobre la psicología perinatal
En Leizea, la sesión individual de psicología perinatal cuesta 65 € y dura 50 minutos. Si venís en pareja, la sesión cuesta 80 €. La terapia online tiene el mismo precio que la presencial. Puedes escribir por WhatsApp a la psicóloga para resolver dudas antes de empezar.
Cuando notes que algo se está haciendo cuesta arriba: el miedo al parto, la incertidumbre por no conseguir el embarazo, el cansancio del posparto o el duelo por una pérdida. No hace falta esperar a que todo se desborde. La terapia ofrece un espacio para parar, entender lo que pasa y encontrar apoyo.
Por supuesto. Muchas personas vienen con su bebé, sobre todo en los primeros meses, y el espacio está preparado para que estés cómoda. Si vienes con carrito, ten en cuenta que hay unas escaleras en la entrada; te ayudaremos a subirlo sin problema.
Sí. Hacemos sesiones por videollamada con la misma cercanía, duración y precio que en consulta presencial. En el embarazo avanzado o en el posparto puede ser una opción muy cómoda, porque evitas desplazamientos y puedes conectarte desde casa, incluso con tu bebé cerca.
Depende de tu momento, de lo que estás viviendo y de tus objetivos. Algunos procesos se centran en algo concreto, como el miedo al parto, y otros acompañan una etapa más larga, como un duelo o un posparto difícil. No hay una cifra cerrada: revisamos contigo el proceso cada cierto tiempo.
Sí. La paternidad también mueve muchas emociones, dudas y miedos. Acompañamos a hombres y mujeres, ya sea en la decisión de ser padres, durante el embarazo o tras la llegada del bebé. Tu pareja puede participar en algunas sesiones: lo decidimos juntos según lo que necesite cada proceso.
Sí. Una pérdida gestacional, aunque sea muy temprana, puede vivirse como un duelo real, con tristeza, culpa, rabia o una sensación de vacío difícil de explicar. Muchas veces el entorno no sabe qué decir o lo minimiza, y la persona acaba viviéndolo en silencio. No hace falta que el embarazo estuviera avanzado ni que lo supiera mucha gente para que duela. En terapia acompañamos ese dolor sin prisas, para que puedas expresarlo, darle un lugar en tu historia y seguir adelante a tu ritmo. Tu pareja también puede venir.
Conviene evitar las frases que minimizan o buscan el lado positivo, como «ya tendrás otro», «al menos fue pronto», «tienes que ser fuerte por tus otros hijos» o «todo pasa por algo». Aunque nacen del deseo de ayudar, suelen hacer que la persona se sienta incomprendida y llore más a solas. Ayuda más algo sencillo: «siento mucho lo que ha pasado», preguntar cómo está, nombrar al bebé si ella lo hace y ofrecer ayuda concreta. Estar presente, sin prisa por animarla, es lo que más acompaña.
Es mucho más frecuente de lo que se cuenta, y tener esos pensamientos no significa que quieras hacerlo ni que vayas a hacerlo. Suelen ser imágenes intrusivas que aparecen sin querer y provocan horror y rechazo, precisamente porque van en contra de lo que sientes por tu bebé. Aun así, conviene consultarlo, porque causan mucho sufrimiento y se tratan bien. Pide ayuda urgente (112) si sientes que podrías perder el control, si apenas duermes y te notas confusa o si aparecen ideas de morir; el 024 atiende las 24 horas.
Sí, sobre todo si te genera malestar a menudo, te hace evitar cosas o te lleva a dietas y comprobaciones constantes. El cuerpo cambia para gestar y cuidar a un bebé, pero a la vez recibimos mensajes sobre cuánto tiempo deberíamos tardar en «recuperarlo», y eso convierte el cuerpo en algo que vigilar más que en el lugar desde el que vives. En terapia puedes entender de dónde viene esa presión, tratarte con menos dureza y decidir cómo quieres relacionarte con tu cuerpo en esta etapa.
Es muy frecuente: la llegada de un bebé multiplica las tareas, reduce el descanso y pone a prueba la organización de la pareja. Ayuda pasar de la idea de «ayudar» a la de repartir: que cada uno se haga cargo de su parte por completo, incluida la carga mental de recordar, prever y organizar. Pactar el reparto y revisarlo cada cierto tiempo, pedir las cosas con claridad y valorar el esfuerzo del otro reduce mucho las discusiones. Si el conflicto se enquista, podéis trabajarlo en sesiones de pareja.
Es una reacción comprensible ante un cambio tan grande, aunque cueste reconocerla. Con un recién nacido, la atención, el tiempo y la energía de la pareja se vuelcan en el bebé, y es fácil sentirse desplazado, solo o con menos espacio para la relación. Sentirlo no te convierte en mala persona; lo que importa es poder hablarlo sin reproches, buscar pequeños momentos para la pareja y repartir los cuidados para que ambos os sintáis parte del equipo. Si esos celos te inquietan mucho, merece la pena trabajarlos en terapia.
Sí. La búsqueda de un embarazo que no llega, los tratamientos de reproducción asistida y la espera entre pruebas generan mucho desgaste: ansiedad, tristeza, culpa, tensión en la pareja o la sensación de que la vida está en pausa. También el miedo a no lograrlo puede llegar a bloquear y ocuparlo todo. En terapia te acompañamos en ese proceso, sin sustituir al equipo médico, para que puedas manejar la incertidumbre, cuidar la relación y no perderte a ti en el camino. Podéis venir de forma individual o en pareja.
A los profesionales sanitarios que siguen a tu bebé y, a partir de ahí, a tu propio criterio informado. Cuando madres, suegras, amigas, grupos de crianza y redes opinan a la vez, es normal sentirse perdida e incluso culpable por no hacerlo todo «perfecto». No existe una única forma correcta de criar. Filtrar consejos, quedarte con pocas fuentes de confianza y permitirte decidir reduce mucho la ansiedad. Para dudas sobre salud, alimentación o sueño, tu pediatra o tu matrona son la referencia.
Sí, es muy frecuente y no significa que no quieras a tu bebé. La maternidad trae ganancias enormes, pero también pérdidas: tiempo, espacios propios, aficiones, vida social o una parte de la identidad que tenías antes. Echar de menos a quien eras es compatible con querer a tu hijo. Hablarlo sin culpa ayuda a ver que no tienes que elegir entre una cosa y otra. En terapia se trabaja cómo recuperar poco a poco algunos espacios propios y cómo repartir las cargas para que haya sitio para ti además de para la madre.
Sí, le pasa a mucha gente. Hoy hay tanta información sobre crianza, a menudo contradictoria, que es fácil sentir que siempre estás suspendiendo algún examen. Cada consejo nuevo puede convertirse en una norma más que cumplir, y eso genera ansiedad y culpa. Lo que necesita un bebé es, sobre todo, una persona disponible que le mire, le atienda y repare cuando algo sale mal, no una madre perfecta. Si notas que la información te angustia más de lo que te ayuda, puede ser útil reducirla y hablarlo en terapia.
Sí, es un buen motivo para consultar. La decisión de tener hijos está muy cargada de expectativas: la familia que pregunta, las amigas que ya son madres, el reloj biológico o la idea de que es el paso que toca. Con tanto ruido es difícil escuchar lo que quieres de verdad. En terapia puedes explorar tus deseos, tus miedos y tus dudas sin que nadie te empuje hacia ninguna respuesta. Tanto si decides ser madre como si no, lo importante es que la decisión sea tuya.
Dónde te atendemos
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Qué trabajamos en la terapia perinatal
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En Leizea, la sesión individual de psicología perinatal cuesta 65 € y dura 50 minutos. Si venís en pareja, la sesión cuesta 80 €. La terapia online tiene el mismo precio que la presencial. Puedes escribir por WhatsApp a la psicóloga para resolver dudas antes de empezar.
Cuando notes que algo se está haciendo cuesta arriba: el miedo al parto, la incertidumbre por no conseguir el embarazo, el cansancio del posparto o el duelo por una pérdida. No hace falta esperar a que todo se desborde. La terapia ofrece un espacio para parar, entender lo que pasa y encontrar apoyo.
Por supuesto. Muchas personas vienen con su bebé, sobre todo en los primeros meses, y el espacio está preparado para que estés cómoda. Si vienes con carrito, ten en cuenta que hay unas escaleras en la entrada; te ayudaremos a subirlo sin problema.
Sí. Hacemos sesiones por videollamada con la misma cercanía, duración y precio que en consulta presencial. En el embarazo avanzado o en el posparto puede ser una opción muy cómoda, porque evitas desplazamientos y puedes conectarte desde casa, incluso con tu bebé cerca.
Depende de tu momento, de lo que estás viviendo y de tus objetivos. Algunos procesos se centran en algo concreto, como el miedo al parto, y otros acompañan una etapa más larga, como un duelo o un posparto difícil. No hay una cifra cerrada: revisamos contigo el proceso cada cierto tiempo.
Sí. La paternidad también mueve muchas emociones, dudas y miedos. Acompañamos a hombres y mujeres, ya sea en la decisión de ser padres, durante el embarazo o tras la llegada del bebé. Tu pareja puede participar en algunas sesiones: lo decidimos juntos según lo que necesite cada proceso.
Sí. Una pérdida gestacional, aunque sea muy temprana, puede vivirse como un duelo real, con tristeza, culpa, rabia o una sensación de vacío difícil de explicar. Muchas veces el entorno no sabe qué decir o lo minimiza, y la persona acaba viviéndolo en silencio. No hace falta que el embarazo estuviera avanzado ni que lo supiera mucha gente para que duela. En terapia acompañamos ese dolor sin prisas, para que puedas expresarlo, darle un lugar en tu historia y seguir adelante a tu ritmo. Tu pareja también puede venir.
Conviene evitar las frases que minimizan o buscan el lado positivo, como «ya tendrás otro», «al menos fue pronto», «tienes que ser fuerte por tus otros hijos» o «todo pasa por algo». Aunque nacen del deseo de ayudar, suelen hacer que la persona se sienta incomprendida y llore más a solas. Ayuda más algo sencillo: «siento mucho lo que ha pasado», preguntar cómo está, nombrar al bebé si ella lo hace y ofrecer ayuda concreta. Estar presente, sin prisa por animarla, es lo que más acompaña.
Es mucho más frecuente de lo que se cuenta, y tener esos pensamientos no significa que quieras hacerlo ni que vayas a hacerlo. Suelen ser imágenes intrusivas que aparecen sin querer y provocan horror y rechazo, precisamente porque van en contra de lo que sientes por tu bebé. Aun así, conviene consultarlo, porque causan mucho sufrimiento y se tratan bien. Pide ayuda urgente (112) si sientes que podrías perder el control, si apenas duermes y te notas confusa o si aparecen ideas de morir; el 024 atiende las 24 horas.
Sí, sobre todo si te genera malestar a menudo, te hace evitar cosas o te lleva a dietas y comprobaciones constantes. El cuerpo cambia para gestar y cuidar a un bebé, pero a la vez recibimos mensajes sobre cuánto tiempo deberíamos tardar en «recuperarlo», y eso convierte el cuerpo en algo que vigilar más que en el lugar desde el que vives. En terapia puedes entender de dónde viene esa presión, tratarte con menos dureza y decidir cómo quieres relacionarte con tu cuerpo en esta etapa.
Es muy frecuente: la llegada de un bebé multiplica las tareas, reduce el descanso y pone a prueba la organización de la pareja. Ayuda pasar de la idea de «ayudar» a la de repartir: que cada uno se haga cargo de su parte por completo, incluida la carga mental de recordar, prever y organizar. Pactar el reparto y revisarlo cada cierto tiempo, pedir las cosas con claridad y valorar el esfuerzo del otro reduce mucho las discusiones. Si el conflicto se enquista, podéis trabajarlo en sesiones de pareja.
Es una reacción comprensible ante un cambio tan grande, aunque cueste reconocerla. Con un recién nacido, la atención, el tiempo y la energía de la pareja se vuelcan en el bebé, y es fácil sentirse desplazado, solo o con menos espacio para la relación. Sentirlo no te convierte en mala persona; lo que importa es poder hablarlo sin reproches, buscar pequeños momentos para la pareja y repartir los cuidados para que ambos os sintáis parte del equipo. Si esos celos te inquietan mucho, merece la pena trabajarlos en terapia.
Sí. La búsqueda de un embarazo que no llega, los tratamientos de reproducción asistida y la espera entre pruebas generan mucho desgaste: ansiedad, tristeza, culpa, tensión en la pareja o la sensación de que la vida está en pausa. También el miedo a no lograrlo puede llegar a bloquear y ocuparlo todo. En terapia te acompañamos en ese proceso, sin sustituir al equipo médico, para que puedas manejar la incertidumbre, cuidar la relación y no perderte a ti en el camino. Podéis venir de forma individual o en pareja.
A los profesionales sanitarios que siguen a tu bebé y, a partir de ahí, a tu propio criterio informado. Cuando madres, suegras, amigas, grupos de crianza y redes opinan a la vez, es normal sentirse perdida e incluso culpable por no hacerlo todo «perfecto». No existe una única forma correcta de criar. Filtrar consejos, quedarte con pocas fuentes de confianza y permitirte decidir reduce mucho la ansiedad. Para dudas sobre salud, alimentación o sueño, tu pediatra o tu matrona son la referencia.
Sí, es muy frecuente y no significa que no quieras a tu bebé. La maternidad trae ganancias enormes, pero también pérdidas: tiempo, espacios propios, aficiones, vida social o una parte de la identidad que tenías antes. Echar de menos a quien eras es compatible con querer a tu hijo. Hablarlo sin culpa ayuda a ver que no tienes que elegir entre una cosa y otra. En terapia se trabaja cómo recuperar poco a poco algunos espacios propios y cómo repartir las cargas para que haya sitio para ti además de para la madre.
Sí, le pasa a mucha gente. Hoy hay tanta información sobre crianza, a menudo contradictoria, que es fácil sentir que siempre estás suspendiendo algún examen. Cada consejo nuevo puede convertirse en una norma más que cumplir, y eso genera ansiedad y culpa. Lo que necesita un bebé es, sobre todo, una persona disponible que le mire, le atienda y repare cuando algo sale mal, no una madre perfecta. Si notas que la información te angustia más de lo que te ayuda, puede ser útil reducirla y hablarlo en terapia.
Sí, es un buen motivo para consultar. La decisión de tener hijos está muy cargada de expectativas: la familia que pregunta, las amigas que ya son madres, el reloj biológico o la idea de que es el paso que toca. Con tanto ruido es difícil escuchar lo que quieres de verdad. En terapia puedes explorar tus deseos, tus miedos y tus dudas sin que nadie te empuje hacia ninguna respuesta. Tanto si decides ser madre como si no, lo importante es que la decisión sea tuya.
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En Leizea, la sesión individual de psicología perinatal cuesta 65 € y dura 50 minutos. Si venís en pareja, la sesión cuesta 80 €. La terapia online tiene el mismo precio que la presencial. Puedes escribir por WhatsApp a la psicóloga para resolver dudas antes de empezar.
Cuando notes que algo se está haciendo cuesta arriba: el miedo al parto, la incertidumbre por no conseguir el embarazo, el cansancio del posparto o el duelo por una pérdida. No hace falta esperar a que todo se desborde. La terapia ofrece un espacio para parar, entender lo que pasa y encontrar apoyo.
Por supuesto. Muchas personas vienen con su bebé, sobre todo en los primeros meses, y el espacio está preparado para que estés cómoda. Si vienes con carrito, ten en cuenta que hay unas escaleras en la entrada; te ayudaremos a subirlo sin problema.
Sí. Hacemos sesiones por videollamada con la misma cercanía, duración y precio que en consulta presencial. En el embarazo avanzado o en el posparto puede ser una opción muy cómoda, porque evitas desplazamientos y puedes conectarte desde casa, incluso con tu bebé cerca.
Depende de tu momento, de lo que estás viviendo y de tus objetivos. Algunos procesos se centran en algo concreto, como el miedo al parto, y otros acompañan una etapa más larga, como un duelo o un posparto difícil. No hay una cifra cerrada: revisamos contigo el proceso cada cierto tiempo.
Sí. La paternidad también mueve muchas emociones, dudas y miedos. Acompañamos a hombres y mujeres, ya sea en la decisión de ser padres, durante el embarazo o tras la llegada del bebé. Tu pareja puede participar en algunas sesiones: lo decidimos juntos según lo que necesite cada proceso.
Sí. Una pérdida gestacional, aunque sea muy temprana, puede vivirse como un duelo real, con tristeza, culpa, rabia o una sensación de vacío difícil de explicar. Muchas veces el entorno no sabe qué decir o lo minimiza, y la persona acaba viviéndolo en silencio. No hace falta que el embarazo estuviera avanzado ni que lo supiera mucha gente para que duela. En terapia acompañamos ese dolor sin prisas, para que puedas expresarlo, darle un lugar en tu historia y seguir adelante a tu ritmo. Tu pareja también puede venir.
Conviene evitar las frases que minimizan o buscan el lado positivo, como «ya tendrás otro», «al menos fue pronto», «tienes que ser fuerte por tus otros hijos» o «todo pasa por algo». Aunque nacen del deseo de ayudar, suelen hacer que la persona se sienta incomprendida y llore más a solas. Ayuda más algo sencillo: «siento mucho lo que ha pasado», preguntar cómo está, nombrar al bebé si ella lo hace y ofrecer ayuda concreta. Estar presente, sin prisa por animarla, es lo que más acompaña.
Es mucho más frecuente de lo que se cuenta, y tener esos pensamientos no significa que quieras hacerlo ni que vayas a hacerlo. Suelen ser imágenes intrusivas que aparecen sin querer y provocan horror y rechazo, precisamente porque van en contra de lo que sientes por tu bebé. Aun así, conviene consultarlo, porque causan mucho sufrimiento y se tratan bien. Pide ayuda urgente (112) si sientes que podrías perder el control, si apenas duermes y te notas confusa o si aparecen ideas de morir; el 024 atiende las 24 horas.
Sí, sobre todo si te genera malestar a menudo, te hace evitar cosas o te lleva a dietas y comprobaciones constantes. El cuerpo cambia para gestar y cuidar a un bebé, pero a la vez recibimos mensajes sobre cuánto tiempo deberíamos tardar en «recuperarlo», y eso convierte el cuerpo en algo que vigilar más que en el lugar desde el que vives. En terapia puedes entender de dónde viene esa presión, tratarte con menos dureza y decidir cómo quieres relacionarte con tu cuerpo en esta etapa.
Es muy frecuente: la llegada de un bebé multiplica las tareas, reduce el descanso y pone a prueba la organización de la pareja. Ayuda pasar de la idea de «ayudar» a la de repartir: que cada uno se haga cargo de su parte por completo, incluida la carga mental de recordar, prever y organizar. Pactar el reparto y revisarlo cada cierto tiempo, pedir las cosas con claridad y valorar el esfuerzo del otro reduce mucho las discusiones. Si el conflicto se enquista, podéis trabajarlo en sesiones de pareja.
Es una reacción comprensible ante un cambio tan grande, aunque cueste reconocerla. Con un recién nacido, la atención, el tiempo y la energía de la pareja se vuelcan en el bebé, y es fácil sentirse desplazado, solo o con menos espacio para la relación. Sentirlo no te convierte en mala persona; lo que importa es poder hablarlo sin reproches, buscar pequeños momentos para la pareja y repartir los cuidados para que ambos os sintáis parte del equipo. Si esos celos te inquietan mucho, merece la pena trabajarlos en terapia.
Sí. La búsqueda de un embarazo que no llega, los tratamientos de reproducción asistida y la espera entre pruebas generan mucho desgaste: ansiedad, tristeza, culpa, tensión en la pareja o la sensación de que la vida está en pausa. También el miedo a no lograrlo puede llegar a bloquear y ocuparlo todo. En terapia te acompañamos en ese proceso, sin sustituir al equipo médico, para que puedas manejar la incertidumbre, cuidar la relación y no perderte a ti en el camino. Podéis venir de forma individual o en pareja.
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Sí, le pasa a mucha gente. Hoy hay tanta información sobre crianza, a menudo contradictoria, que es fácil sentir que siempre estás suspendiendo algún examen. Cada consejo nuevo puede convertirse en una norma más que cumplir, y eso genera ansiedad y culpa. Lo que necesita un bebé es, sobre todo, una persona disponible que le mire, le atienda y repare cuando algo sale mal, no una madre perfecta. Si notas que la información te angustia más de lo que te ayuda, puede ser útil reducirla y hablarlo en terapia.
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