Preguntas frecuentes antes de ir al psicólogo

Lo que puedes esperar y lo que necesitas saber antes de empezar terapia en Leizea: cómo pedir cita, cuánto cuesta, horarios, cancelaciones y confidencialidad.

65 €sesión individual80 € pareja o familia
50′por sesiónsemanal al principio
L–V9:00–14:00 y 16:00–20:00siempre con cita previa
2modalidadesMoyua (Bilbao) u online

01Antes de empezar

Escríbenos por WhatsApp al 613 09 45 28 (puedes decirnos con qué psicóloga te gustaría trabajar). Te responderemos para confirmar el día y la hora de tu primera sesión y resolver las dudas que tengas antes de empezar. Atendemos solo con cita previa.

Sí. La relación terapéutica es clave en el proceso, así que puedes elegir con quién trabajar. Si no lo tienes claro, cuéntanos brevemente qué te pasa y te recomendaremos a la profesional del equipo que mejor encaje con tu situación.

Todo el equipo de Leizea está formado por psicólogas sanitarias colegiadas, y somos un centro sanitario autorizado (n.º 48/095789). Trabajamos según el código deontológico de la profesión, con un acompañamiento respetuoso, responsable y adaptado a cada persona.

Las primeras sesiones sirven para conocernos y entender bien qué te pasa antes de empezar el tratamiento propiamente dicho. Te preguntaremos por lo que te trae, por tu historia y por tu momento actual, y tú podrás ver si te encuentras a gusto con la psicóloga. Después te explicaremos con palabras sencillas lo que vemos y acordaremos juntas los objetivos, la frecuencia de las sesiones y la forma de trabajar. Cuántas sesiones dura esta fase depende de cada caso.

Depende de lo que necesites, y a menudo se complementan. La psiquiatra es médica: valora si conviene medicación y hace su seguimiento. La psicóloga trabaja con psicoterapia: te ayuda a entender qué te pasa, qué lo mantiene y cómo cambiarlo. Cuando el malestar es tan intenso que te impide funcionar, la medicación puede estabilizarte para que la terapia haga su parte. Si tienes síntomas físicos, conviene que tu médico descarte antes otras causas. Y si no sabes por dónde empezar, puedes empezar por nosotras: si vemos necesaria una valoración médica, te lo diremos y, con tu permiso, nos coordinaremos.

La formación y la habilitación legal. La psicóloga general sanitaria ha cursado el grado en Psicología y un máster oficial que la habilita para evaluar y tratar problemas psicológicos. La especialista en psicología clínica ha hecho, además, cuatro años de residencia (el PIR) en hospitales y centros públicos. «Coach» o «terapeuta», en cambio, no son títulos sanitarios regulados: cualquiera puede presentarse así. Antes de empezar, puedes pedir el número de colegiada y comprobarlo en el colegio profesional. En Leizea todas somos psicólogas sanitarias colegiadas y trabajamos en un centro sanitario autorizado.

Primero, lo básico: que sea psicóloga sanitaria colegiada y que trabaje con métodos con respaldo científico. Después, fíjate en cómo sales de las primeras sesiones: si te has sentido escuchada o escuchado, si entiende lo que vienes a buscar y si te explica con claridad cómo propone trabajar. Una buena profesional reconoce lo que no es su especialidad, te deriva cuando hace falta y no promete resultados milagrosos. Ni miles de seguidores ni una lista de reseñas perfectas lo garantizan. Y si algo no termina de encajar, díselo: muchas veces se ajusta hablándolo.

Porque cumplen funciones distintas. Hablarlo con alguien que te quiere alivia y hace que te sientas menos sola o solo, y eso es valioso. Pero una amiga te aconseja desde su propia experiencia y desde el cariño, y lo que a ella le sirvió puede no encajar con lo tuyo o, sin querer, mantener el problema. Además, hay cosas que cuesta contar a quien forma parte de tu vida. Una psicóloga no está implicada en tu historia: evalúa qué está pasando y qué lo sostiene, y te propone cambios con método, comprobando si funcionan. Lo uno no sustituye a lo otro.

02Las sesiones

Como prefieras: puedes venir a nuestro centro de Bilbao, en Colón de Larreategui, 26 (Moyua), o hacer las sesiones online por videollamada. Puedes empezar en una modalidad y cambiar a la otra si tu situación cambia.

Cada sesión dura 50 minutos. Durante los primeros meses lo ideal es vernos una vez a la semana, para consolidar el vínculo y avanzar con constancia. Más adelante, y siempre de común acuerdo, iremos espaciando las sesiones hasta llegar al alta.

Atendemos de lunes a viernes, de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, siempre con cita previa. No hay sesiones en fin de semana ni fuera de este horario. La terapia online sigue el horario peninsular de España: si vives en otra zona horaria, tenlo en cuenta al reservar.

El trabajo terapéutico se hace en las sesiones: para eso están. Si ya haces terapia con nosotras, puedes escribirnos para cosas puntuales, como una duda concreta, la logística de la sesión o un cambio de fecha. Los fines de semana descansamos: si nos escribes entonces, te responderemos el primer día laborable.

Te esperamos, sin problema. Ten en cuenta, eso sí, que por lo general la sesión no puede alargarse más allá de su hora, porque después suele haber otra persona citada. Por eso conviene llegar unos minutos antes o, si la sesión es online, conectarte con margen. Si ves que vas a retrasarte, avisa a tu psicóloga por WhatsApp. Y si los retrasos se repiten, lo hablaremos en sesión sin reproches: a veces dicen algo útil sobre cómo estás viviendo la terapia o tu semana.

La frecuencia se acuerda contigo según tus objetivos y tu momento. Al principio solemos recomendar una sesión semanal, porque la continuidad ayuda a crear confianza y a avanzar; más adelante es habitual espaciarlas. Si prefieres venir cada quince días, por tiempo, por dinero o porque sientes que es lo que necesitas, coméntalo en sesión: veremos juntas qué implica para lo que quieres conseguir y buscaremos la opción que mejor encaje. Lo importante es decidirlo hablando, no dejar de venir sin más.

El WhatsApp de Leizea está pensado para la parte práctica: pedir o cambiar una cita, avisar de un retraso o resolver una duda puntual. Lo que tenga que ver con cómo te sientes o con lo que te ha pasado durante la semana es mejor traerlo a la sesión, donde hay tiempo y espacio para trabajarlo bien; si te ayuda, apúntalo para no olvidarlo. WhatsApp no es un servicio de urgencias: si estás en crisis o temes por tu seguridad, llama al 112 o, si tienes pensamientos de suicidio, al 024.

No. Puedes empezar por lo que te resulte más fácil o por lo que más te preocupa ahora, y dejar para más adelante lo que todavía te cuesta contar. Tampoco hace falta contarlo absolutamente todo para que la terapia funcione: basta con lo necesario para entender lo que te trae, y tu psicóloga te irá preguntando con cuidado. Si hay un tema que prefieres no tocar aún, puedes decirlo tal cual: «de esto todavía no quiero hablar». La confianza se construye poco a poco, y respetar tu ritmo también forma parte del trabajo.

03Precio y pagos

La terapia individual cuesta 65 € por sesión, y la terapia de pareja o familiar, 80 €. Las sesiones online tienen el mismo precio que las presenciales. En presencial pagas al final de cada sesión, en efectivo, por transferencia o por Bizum; las sesiones online se pagan por adelantado.

Individual65 €
Pareja o familia80 €
Onlinemismo precio

Sí. Avísanos con al menos 48 horas de antelación y buscamos otro hueco. Si cancelas o cambias la cita con menos tiempo, la sesión tendrá que abonarse igualmente, porque ese espacio estaba reservado para ti. Puedes avisarnos por WhatsApp.

04El proceso

La terapia dura lo que necesite durar. Hay cosas que se trabajan en pocas sesiones y otras que piden bastante más tiempo, y a veces eso es lo que conlleva hacer un buen trabajo. Se adapta a tu ritmo y termina cuando has hecho cambios duraderos y aquello que te trajo ya no pesa como antes. No hacemos magia: no esperes un vuelco en la primera sesión. Con paciencia y constancia, la terapia funciona.

Sí. Todo lo que compartes en sesión, e incluso el hecho de que acudes a terapia, es estrictamente confidencial. Las únicas excepciones son las situaciones de riesgo para la vida o la salud y los casos en los que la ley obliga a ello.

Díselo, de verdad. Puede ser un comentario que te sentó mal, la sensación de que no te entiende o algo de cómo están yendo las sesiones. Hablarlo no va a empeorar el trato; al contrario, suele ser muy útil, porque ayuda a ajustar la terapia y a veces muestra cosas que también te pasan fuera de la consulta. Las psicólogas también nos equivocamos y, cuando ocurre, lo reconocemos y lo corregimos. Sabemos que no es fácil decirlo, y por eso lo agradecemos.

Sí. La relación con tu psicóloga es muy importante y, si sientes que no encajáis, puedes pedir el cambio. Te animamos a comentarlo antes en sesión, porque a veces esa conversación aclara un malentendido o permite ajustar la forma de trabajar, y eso ya forma parte de la terapia. Si aun así prefieres cambiar, te ayudaremos a encontrar a otra profesional del equipo que encaje mejor contigo y, con tu permiso, nos coordinaremos para que no tengas que empezar de cero.

Lo mejor es decirlo en una sesión, en lugar de dejar de venir sin más. Tienes todo el derecho a terminar cuando quieras y nadie te va a presionar para seguir. Esa última conversación sirve para repasar lo que has conseguido, cerrar bien y, muchas veces, aclarar qué hay detrás de la decisión: si se trata de terminar, de cambiar algo de la terapia o de hacer una pausa. Si te cuesta decirlo cara a cara, escríbenos y te propondremos una sesión de cierre.

El alta llega cuando has alcanzado los objetivos que acordamos al principio, o los que hemos ido ajustando por el camino, y sientes que puedes seguir por tu cuenta. No es algo repentino: lo hablamos con antelación, revisamos juntas lo que ha cambiado y, a menudo, vamos espaciando las sesiones para comprobar que los cambios se mantienen. Terminar bien forma parte del tratamiento, y también puede remover emociones que merece la pena compartir en esas últimas sesiones.

Claro que sí. Es frecuente que alguien vuelva meses o años después, por el mismo motivo o por uno nuevo, y no tienes que dar explicaciones por haberlo dejado. Escríbenos por WhatsApp para pedir cita. En las primeras sesiones haremos una breve puesta al día para ver cómo estás ahora, qué ha cambiado desde entonces y qué te gustaría conseguir esta vez, y a partir de ahí acordaremos juntas cómo seguir.

Depende de lo que te trae y de cada persona, así que no hay una fecha exacta. Aun así, es frecuente notar pequeñas señales en las primeras semanas: entender mejor lo que te pasa, sentir alivio al ponerle palabras o atreverte con algo que evitabas. Pasa como cuando cambias de hábitos y la ropa empieza a sentarte distinta: todavía no es el resultado final, pero te indica que vas por buen camino. Si pasan las semanas y no notas nada, coméntalo con tu psicóloga. Revisar juntas el plan es parte del trabajo, no un fracaso.

Se acuerdan al principio entre tu psicóloga y tú, partiendo de lo que tú quieres conseguir y no de lo que ella crea que deberías querer. Una pregunta que ayuda mucho es: «¿cómo sabremos que ya estás mejor?». La respuesta suele concretarse en cosas que se pueden observar, como dormir del tirón la mayoría de las noches, volver a coger el metro o poder discutir con tu pareja sin pasar días sin hablaros. Esas señales orientan el trabajo y permiten comprobar los avances. Los objetivos no son fijos: si cambian tus prioridades, se revisan.

Preguntas frecuentes antes de ir al psicólogo

Lo que puedes esperar y lo que necesitas saber antes de empezar terapia en Leizea: cómo pedir cita, cuánto cuesta, horarios, cancelaciones y confidencialidad.

65 €sesión individual80 € pareja o familia
50′por sesiónsemanal al principio
L–V9–14 h y 16–20 hsiempre con cita previa
2modalidadesMoyua (Bilbao) u online

01Antes de empezar

Escríbenos por WhatsApp al 613 09 45 28 (puedes decirnos con qué psicóloga te gustaría trabajar). Te responderemos para confirmar el día y la hora de tu primera sesión y resolver las dudas que tengas antes de empezar. Atendemos solo con cita previa.

Sí. La relación terapéutica es clave en el proceso, así que puedes elegir con quién trabajar. Si no lo tienes claro, cuéntanos brevemente qué te pasa y te recomendaremos a la profesional del equipo que mejor encaje con tu situación.

Todo el equipo de Leizea está formado por psicólogas sanitarias colegiadas, y somos un centro sanitario autorizado (n.º 48/095789). Trabajamos según el código deontológico de la profesión, con un acompañamiento respetuoso, responsable y adaptado a cada persona.

Las primeras sesiones sirven para conocernos y entender bien qué te pasa antes de empezar el tratamiento propiamente dicho. Te preguntaremos por lo que te trae, por tu historia y por tu momento actual, y tú podrás ver si te encuentras a gusto con la psicóloga. Después te explicaremos con palabras sencillas lo que vemos y acordaremos juntas los objetivos, la frecuencia de las sesiones y la forma de trabajar. Cuántas sesiones dura esta fase depende de cada caso.

Depende de lo que necesites, y a menudo se complementan. La psiquiatra es médica: valora si conviene medicación y hace su seguimiento. La psicóloga trabaja con psicoterapia: te ayuda a entender qué te pasa, qué lo mantiene y cómo cambiarlo. Cuando el malestar es tan intenso que te impide funcionar, la medicación puede estabilizarte para que la terapia haga su parte. Si tienes síntomas físicos, conviene que tu médico descarte antes otras causas. Y si no sabes por dónde empezar, puedes empezar por nosotras: si vemos necesaria una valoración médica, te lo diremos y, con tu permiso, nos coordinaremos.

La formación y la habilitación legal. La psicóloga general sanitaria ha cursado el grado en Psicología y un máster oficial que la habilita para evaluar y tratar problemas psicológicos. La especialista en psicología clínica ha hecho, además, cuatro años de residencia (el PIR) en hospitales y centros públicos. «Coach» o «terapeuta», en cambio, no son títulos sanitarios regulados: cualquiera puede presentarse así. Antes de empezar, puedes pedir el número de colegiada y comprobarlo en el colegio profesional. En Leizea todas somos psicólogas sanitarias colegiadas y trabajamos en un centro sanitario autorizado.

Primero, lo básico: que sea psicóloga sanitaria colegiada y que trabaje con métodos con respaldo científico. Después, fíjate en cómo sales de las primeras sesiones: si te has sentido escuchada o escuchado, si entiende lo que vienes a buscar y si te explica con claridad cómo propone trabajar. Una buena profesional reconoce lo que no es su especialidad, te deriva cuando hace falta y no promete resultados milagrosos. Ni miles de seguidores ni una lista de reseñas perfectas lo garantizan. Y si algo no termina de encajar, díselo: muchas veces se ajusta hablándolo.

Porque cumplen funciones distintas. Hablarlo con alguien que te quiere alivia y hace que te sientas menos sola o solo, y eso es valioso. Pero una amiga te aconseja desde su propia experiencia y desde el cariño, y lo que a ella le sirvió puede no encajar con lo tuyo o, sin querer, mantener el problema. Además, hay cosas que cuesta contar a quien forma parte de tu vida. Una psicóloga no está implicada en tu historia: evalúa qué está pasando y qué lo sostiene, y te propone cambios con método, comprobando si funcionan. Lo uno no sustituye a lo otro.

02Las sesiones

Como prefieras: puedes venir a nuestro centro de Bilbao, en Colón de Larreategui, 26 (Moyua), o hacer las sesiones online por videollamada. Puedes empezar en una modalidad y cambiar a la otra si tu situación cambia.

Cada sesión dura 50 minutos. Durante los primeros meses lo ideal es vernos una vez a la semana, para consolidar el vínculo y avanzar con constancia. Más adelante, y siempre de común acuerdo, iremos espaciando las sesiones hasta llegar al alta.

Atendemos de lunes a viernes, de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, siempre con cita previa. No hay sesiones en fin de semana ni fuera de este horario. La terapia online sigue el horario peninsular de España: si vives en otra zona horaria, tenlo en cuenta al reservar.

El trabajo terapéutico se hace en las sesiones: para eso están. Si ya haces terapia con nosotras, puedes escribirnos para cosas puntuales, como una duda concreta, la logística de la sesión o un cambio de fecha. Los fines de semana descansamos: si nos escribes entonces, te responderemos el primer día laborable.

Te esperamos, sin problema. Ten en cuenta, eso sí, que por lo general la sesión no puede alargarse más allá de su hora, porque después suele haber otra persona citada. Por eso conviene llegar unos minutos antes o, si la sesión es online, conectarte con margen. Si ves que vas a retrasarte, avisa a tu psicóloga por WhatsApp. Y si los retrasos se repiten, lo hablaremos en sesión sin reproches: a veces dicen algo útil sobre cómo estás viviendo la terapia o tu semana.

La frecuencia se acuerda contigo según tus objetivos y tu momento. Al principio solemos recomendar una sesión semanal, porque la continuidad ayuda a crear confianza y a avanzar; más adelante es habitual espaciarlas. Si prefieres venir cada quince días, por tiempo, por dinero o porque sientes que es lo que necesitas, coméntalo en sesión: veremos juntas qué implica para lo que quieres conseguir y buscaremos la opción que mejor encaje. Lo importante es decidirlo hablando, no dejar de venir sin más.

El WhatsApp de Leizea está pensado para la parte práctica: pedir o cambiar una cita, avisar de un retraso o resolver una duda puntual. Lo que tenga que ver con cómo te sientes o con lo que te ha pasado durante la semana es mejor traerlo a la sesión, donde hay tiempo y espacio para trabajarlo bien; si te ayuda, apúntalo para no olvidarlo. WhatsApp no es un servicio de urgencias: si estás en crisis o temes por tu seguridad, llama al 112 o, si tienes pensamientos de suicidio, al 024.

No. Puedes empezar por lo que te resulte más fácil o por lo que más te preocupa ahora, y dejar para más adelante lo que todavía te cuesta contar. Tampoco hace falta contarlo absolutamente todo para que la terapia funcione: basta con lo necesario para entender lo que te trae, y tu psicóloga te irá preguntando con cuidado. Si hay un tema que prefieres no tocar aún, puedes decirlo tal cual: «de esto todavía no quiero hablar». La confianza se construye poco a poco, y respetar tu ritmo también forma parte del trabajo.

03Precio y pagos

La terapia individual cuesta 65 € por sesión, y la terapia de pareja o familiar, 80 €. Las sesiones online tienen el mismo precio que las presenciales. En presencial pagas al final de cada sesión, en efectivo, por transferencia o por Bizum; las sesiones online se pagan por adelantado.

Individual65 €
Pareja o familia80 €
Onlinemismo precio

Sí. Avísanos con al menos 48 horas de antelación y buscamos otro hueco. Si cancelas o cambias la cita con menos tiempo, la sesión tendrá que abonarse igualmente, porque ese espacio estaba reservado para ti. Puedes avisarnos por WhatsApp.

04El proceso

La terapia dura lo que necesite durar. Hay cosas que se trabajan en pocas sesiones y otras que piden bastante más tiempo, y a veces eso es lo que conlleva hacer un buen trabajo. Se adapta a tu ritmo y termina cuando has hecho cambios duraderos y aquello que te trajo ya no pesa como antes. No hacemos magia: no esperes un vuelco en la primera sesión. Con paciencia y constancia, la terapia funciona.

Sí. Todo lo que compartes en sesión, e incluso el hecho de que acudes a terapia, es estrictamente confidencial. Las únicas excepciones son las situaciones de riesgo para la vida o la salud y los casos en los que la ley obliga a ello.

Díselo, de verdad. Puede ser un comentario que te sentó mal, la sensación de que no te entiende o algo de cómo están yendo las sesiones. Hablarlo no va a empeorar el trato; al contrario, suele ser muy útil, porque ayuda a ajustar la terapia y a veces muestra cosas que también te pasan fuera de la consulta. Las psicólogas también nos equivocamos y, cuando ocurre, lo reconocemos y lo corregimos. Sabemos que no es fácil decirlo, y por eso lo agradecemos.

Sí. La relación con tu psicóloga es muy importante y, si sientes que no encajáis, puedes pedir el cambio. Te animamos a comentarlo antes en sesión, porque a veces esa conversación aclara un malentendido o permite ajustar la forma de trabajar, y eso ya forma parte de la terapia. Si aun así prefieres cambiar, te ayudaremos a encontrar a otra profesional del equipo que encaje mejor contigo y, con tu permiso, nos coordinaremos para que no tengas que empezar de cero.

Lo mejor es decirlo en una sesión, en lugar de dejar de venir sin más. Tienes todo el derecho a terminar cuando quieras y nadie te va a presionar para seguir. Esa última conversación sirve para repasar lo que has conseguido, cerrar bien y, muchas veces, aclarar qué hay detrás de la decisión: si se trata de terminar, de cambiar algo de la terapia o de hacer una pausa. Si te cuesta decirlo cara a cara, escríbenos y te propondremos una sesión de cierre.

El alta llega cuando has alcanzado los objetivos que acordamos al principio, o los que hemos ido ajustando por el camino, y sientes que puedes seguir por tu cuenta. No es algo repentino: lo hablamos con antelación, revisamos juntas lo que ha cambiado y, a menudo, vamos espaciando las sesiones para comprobar que los cambios se mantienen. Terminar bien forma parte del tratamiento, y también puede remover emociones que merece la pena compartir en esas últimas sesiones.

Claro que sí. Es frecuente que alguien vuelva meses o años después, por el mismo motivo o por uno nuevo, y no tienes que dar explicaciones por haberlo dejado. Escríbenos por WhatsApp para pedir cita. En las primeras sesiones haremos una breve puesta al día para ver cómo estás ahora, qué ha cambiado desde entonces y qué te gustaría conseguir esta vez, y a partir de ahí acordaremos juntas cómo seguir.

Depende de lo que te trae y de cada persona, así que no hay una fecha exacta. Aun así, es frecuente notar pequeñas señales en las primeras semanas: entender mejor lo que te pasa, sentir alivio al ponerle palabras o atreverte con algo que evitabas. Pasa como cuando cambias de hábitos y la ropa empieza a sentarte distinta: todavía no es el resultado final, pero te indica que vas por buen camino. Si pasan las semanas y no notas nada, coméntalo con tu psicóloga. Revisar juntas el plan es parte del trabajo, no un fracaso.

Se acuerdan al principio entre tu psicóloga y tú, partiendo de lo que tú quieres conseguir y no de lo que ella crea que deberías querer. Una pregunta que ayuda mucho es: «¿cómo sabremos que ya estás mejor?». La respuesta suele concretarse en cosas que se pueden observar, como dormir del tirón la mayoría de las noches, volver a coger el metro o poder discutir con tu pareja sin pasar días sin hablaros. Esas señales orientan el trabajo y permiten comprobar los avances. Los objetivos no son fijos: si cambian tus prioridades, se revisan.

¿Tienes otra duda? ¡No mordemos!Escríbenos por WhatsApp al 613 09 45 28 y te respondemos enseguida.Ver psicólogas y pedir cita

Preguntas frecuentes antes de ir al psicólogo

Lo que puedes esperar y lo que necesitas saber antes de empezar terapia en Leizea: cómo pedir cita, cuánto cuesta, horarios, cancelaciones y confidencialidad.

65 €sesión individual80 € pareja o familia
50′por sesiónsemanal al principio
L–V9:00–14:00 y 16:00–20:00siempre con cita previa
2modalidadesMoyua (Bilbao) u online

01Antes de empezar

Escríbenos por WhatsApp al 613 09 45 28 (puedes decirnos con qué psicóloga te gustaría trabajar). Te responderemos para confirmar el día y la hora de tu primera sesión y resolver las dudas que tengas antes de empezar. Atendemos solo con cita previa.

Sí. La relación terapéutica es clave en el proceso, así que puedes elegir con quién trabajar. Si no lo tienes claro, cuéntanos brevemente qué te pasa y te recomendaremos a la profesional del equipo que mejor encaje con tu situación.

Todo el equipo de Leizea está formado por psicólogas sanitarias colegiadas, y somos un centro sanitario autorizado (n.º 48/095789). Trabajamos según el código deontológico de la profesión, con un acompañamiento respetuoso, responsable y adaptado a cada persona.

Las primeras sesiones sirven para conocernos y entender bien qué te pasa antes de empezar el tratamiento propiamente dicho. Te preguntaremos por lo que te trae, por tu historia y por tu momento actual, y tú podrás ver si te encuentras a gusto con la psicóloga. Después te explicaremos con palabras sencillas lo que vemos y acordaremos juntas los objetivos, la frecuencia de las sesiones y la forma de trabajar. Cuántas sesiones dura esta fase depende de cada caso.

Depende de lo que necesites, y a menudo se complementan. La psiquiatra es médica: valora si conviene medicación y hace su seguimiento. La psicóloga trabaja con psicoterapia: te ayuda a entender qué te pasa, qué lo mantiene y cómo cambiarlo. Cuando el malestar es tan intenso que te impide funcionar, la medicación puede estabilizarte para que la terapia haga su parte. Si tienes síntomas físicos, conviene que tu médico descarte antes otras causas. Y si no sabes por dónde empezar, puedes empezar por nosotras: si vemos necesaria una valoración médica, te lo diremos y, con tu permiso, nos coordinaremos.

La formación y la habilitación legal. La psicóloga general sanitaria ha cursado el grado en Psicología y un máster oficial que la habilita para evaluar y tratar problemas psicológicos. La especialista en psicología clínica ha hecho, además, cuatro años de residencia (el PIR) en hospitales y centros públicos. «Coach» o «terapeuta», en cambio, no son títulos sanitarios regulados: cualquiera puede presentarse así. Antes de empezar, puedes pedir el número de colegiada y comprobarlo en el colegio profesional. En Leizea todas somos psicólogas sanitarias colegiadas y trabajamos en un centro sanitario autorizado.

Primero, lo básico: que sea psicóloga sanitaria colegiada y que trabaje con métodos con respaldo científico. Después, fíjate en cómo sales de las primeras sesiones: si te has sentido escuchada o escuchado, si entiende lo que vienes a buscar y si te explica con claridad cómo propone trabajar. Una buena profesional reconoce lo que no es su especialidad, te deriva cuando hace falta y no promete resultados milagrosos. Ni miles de seguidores ni una lista de reseñas perfectas lo garantizan. Y si algo no termina de encajar, díselo: muchas veces se ajusta hablándolo.

Porque cumplen funciones distintas. Hablarlo con alguien que te quiere alivia y hace que te sientas menos sola o solo, y eso es valioso. Pero una amiga te aconseja desde su propia experiencia y desde el cariño, y lo que a ella le sirvió puede no encajar con lo tuyo o, sin querer, mantener el problema. Además, hay cosas que cuesta contar a quien forma parte de tu vida. Una psicóloga no está implicada en tu historia: evalúa qué está pasando y qué lo sostiene, y te propone cambios con método, comprobando si funcionan. Lo uno no sustituye a lo otro.

02Las sesiones

Como prefieras: puedes venir a nuestro centro de Bilbao, en Colón de Larreategui, 26 (Moyua), o hacer las sesiones online por videollamada. Puedes empezar en una modalidad y cambiar a la otra si tu situación cambia.

Cada sesión dura 50 minutos. Durante los primeros meses lo ideal es vernos una vez a la semana, para consolidar el vínculo y avanzar con constancia. Más adelante, y siempre de común acuerdo, iremos espaciando las sesiones hasta llegar al alta.

Atendemos de lunes a viernes, de 9:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, siempre con cita previa. No hay sesiones en fin de semana ni fuera de este horario. La terapia online sigue el horario peninsular de España: si vives en otra zona horaria, tenlo en cuenta al reservar.

El trabajo terapéutico se hace en las sesiones: para eso están. Si ya haces terapia con nosotras, puedes escribirnos para cosas puntuales, como una duda concreta, la logística de la sesión o un cambio de fecha. Los fines de semana descansamos: si nos escribes entonces, te responderemos el primer día laborable.

Te esperamos, sin problema. Ten en cuenta, eso sí, que por lo general la sesión no puede alargarse más allá de su hora, porque después suele haber otra persona citada. Por eso conviene llegar unos minutos antes o, si la sesión es online, conectarte con margen. Si ves que vas a retrasarte, avisa a tu psicóloga por WhatsApp. Y si los retrasos se repiten, lo hablaremos en sesión sin reproches: a veces dicen algo útil sobre cómo estás viviendo la terapia o tu semana.

La frecuencia se acuerda contigo según tus objetivos y tu momento. Al principio solemos recomendar una sesión semanal, porque la continuidad ayuda a crear confianza y a avanzar; más adelante es habitual espaciarlas. Si prefieres venir cada quince días, por tiempo, por dinero o porque sientes que es lo que necesitas, coméntalo en sesión: veremos juntas qué implica para lo que quieres conseguir y buscaremos la opción que mejor encaje. Lo importante es decidirlo hablando, no dejar de venir sin más.

El WhatsApp de Leizea está pensado para la parte práctica: pedir o cambiar una cita, avisar de un retraso o resolver una duda puntual. Lo que tenga que ver con cómo te sientes o con lo que te ha pasado durante la semana es mejor traerlo a la sesión, donde hay tiempo y espacio para trabajarlo bien; si te ayuda, apúntalo para no olvidarlo. WhatsApp no es un servicio de urgencias: si estás en crisis o temes por tu seguridad, llama al 112 o, si tienes pensamientos de suicidio, al 024.

No. Puedes empezar por lo que te resulte más fácil o por lo que más te preocupa ahora, y dejar para más adelante lo que todavía te cuesta contar. Tampoco hace falta contarlo absolutamente todo para que la terapia funcione: basta con lo necesario para entender lo que te trae, y tu psicóloga te irá preguntando con cuidado. Si hay un tema que prefieres no tocar aún, puedes decirlo tal cual: «de esto todavía no quiero hablar». La confianza se construye poco a poco, y respetar tu ritmo también forma parte del trabajo.

03Precio y pagos

La terapia individual cuesta 65 € por sesión, y la terapia de pareja o familiar, 80 €. Las sesiones online tienen el mismo precio que las presenciales. En presencial pagas al final de cada sesión, en efectivo, por transferencia o por Bizum; las sesiones online se pagan por adelantado.

Individual65 €
Pareja o familia80 €
Onlinemismo precio

Sí. Avísanos con al menos 48 horas de antelación y buscamos otro hueco. Si cancelas o cambias la cita con menos tiempo, la sesión tendrá que abonarse igualmente, porque ese espacio estaba reservado para ti. Puedes avisarnos por WhatsApp.

04El proceso

La terapia dura lo que necesite durar. Hay cosas que se trabajan en pocas sesiones y otras que piden bastante más tiempo, y a veces eso es lo que conlleva hacer un buen trabajo. Se adapta a tu ritmo y termina cuando has hecho cambios duraderos y aquello que te trajo ya no pesa como antes. No hacemos magia: no esperes un vuelco en la primera sesión. Con paciencia y constancia, la terapia funciona.

Sí. Todo lo que compartes en sesión, e incluso el hecho de que acudes a terapia, es estrictamente confidencial. Las únicas excepciones son las situaciones de riesgo para la vida o la salud y los casos en los que la ley obliga a ello.

Díselo, de verdad. Puede ser un comentario que te sentó mal, la sensación de que no te entiende o algo de cómo están yendo las sesiones. Hablarlo no va a empeorar el trato; al contrario, suele ser muy útil, porque ayuda a ajustar la terapia y a veces muestra cosas que también te pasan fuera de la consulta. Las psicólogas también nos equivocamos y, cuando ocurre, lo reconocemos y lo corregimos. Sabemos que no es fácil decirlo, y por eso lo agradecemos.

Sí. La relación con tu psicóloga es muy importante y, si sientes que no encajáis, puedes pedir el cambio. Te animamos a comentarlo antes en sesión, porque a veces esa conversación aclara un malentendido o permite ajustar la forma de trabajar, y eso ya forma parte de la terapia. Si aun así prefieres cambiar, te ayudaremos a encontrar a otra profesional del equipo que encaje mejor contigo y, con tu permiso, nos coordinaremos para que no tengas que empezar de cero.

Lo mejor es decirlo en una sesión, en lugar de dejar de venir sin más. Tienes todo el derecho a terminar cuando quieras y nadie te va a presionar para seguir. Esa última conversación sirve para repasar lo que has conseguido, cerrar bien y, muchas veces, aclarar qué hay detrás de la decisión: si se trata de terminar, de cambiar algo de la terapia o de hacer una pausa. Si te cuesta decirlo cara a cara, escríbenos y te propondremos una sesión de cierre.

El alta llega cuando has alcanzado los objetivos que acordamos al principio, o los que hemos ido ajustando por el camino, y sientes que puedes seguir por tu cuenta. No es algo repentino: lo hablamos con antelación, revisamos juntas lo que ha cambiado y, a menudo, vamos espaciando las sesiones para comprobar que los cambios se mantienen. Terminar bien forma parte del tratamiento, y también puede remover emociones que merece la pena compartir en esas últimas sesiones.

Claro que sí. Es frecuente que alguien vuelva meses o años después, por el mismo motivo o por uno nuevo, y no tienes que dar explicaciones por haberlo dejado. Escríbenos por WhatsApp para pedir cita. En las primeras sesiones haremos una breve puesta al día para ver cómo estás ahora, qué ha cambiado desde entonces y qué te gustaría conseguir esta vez, y a partir de ahí acordaremos juntas cómo seguir.

Depende de lo que te trae y de cada persona, así que no hay una fecha exacta. Aun así, es frecuente notar pequeñas señales en las primeras semanas: entender mejor lo que te pasa, sentir alivio al ponerle palabras o atreverte con algo que evitabas. Pasa como cuando cambias de hábitos y la ropa empieza a sentarte distinta: todavía no es el resultado final, pero te indica que vas por buen camino. Si pasan las semanas y no notas nada, coméntalo con tu psicóloga. Revisar juntas el plan es parte del trabajo, no un fracaso.

Se acuerdan al principio entre tu psicóloga y tú, partiendo de lo que tú quieres conseguir y no de lo que ella crea que deberías querer. Una pregunta que ayuda mucho es: «¿cómo sabremos que ya estás mejor?». La respuesta suele concretarse en cosas que se pueden observar, como dormir del tirón la mayoría de las noches, volver a coger el metro o poder discutir con tu pareja sin pasar días sin hablaros. Esas señales orientan el trabajo y permiten comprobar los avances. Los objetivos no son fijos: si cambian tus prioridades, se revisan.

¿Tienes otra duda? ¡No mordemos!Escríbenos por WhatsApp al 613 09 45 28 y te respondemos enseguida.Ver psicólogas y pedir cita
Mar de la costa vasca, cerca de Bilbao

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